sábado, 4 de abril de 2015

Sobre una pregunta y el tema recurrente

Una pregunta en la Red, que reproduzco, llevó a un pequeño debate cuya continuidad no fue autorizada por el Murista. Sin embargo, la pregunta es pertinente y tiene que ver con el tema Religiones. La incidencia de estas en la vida diaria de todo el mundo, creyente o no, hace que cualquier cosa que a ellas se refiera, sea preocupación válida de todos, crean o no. Así que reproduzco la Pregunta, algo del debate insinuado, pero omito los nombres de los debatientes por no tener autorización para mencionarlos. Pero como el murista solicita opiniones, creo que estamos autorizados para OPINAR.


EXTREMAUNCIÓN -- Buscando una opinión --
Dice el diccionario sobre la extremaunción:
"Sacramento de la iglesia católica que consiste en ungir con aceite bendito (santos óleos) a una persona cristiana que está próxima a la muerte."
¿Cuál es el sentido de aplicar este ritual sobre una persona que no es cristiana?
¿No es una falta de respeto hacerlo sobre alguien que toda su vida ha declarado no participar de ese tipo de creencias?
Visualizando una situación inversa: ¿No sería acaso de profundo irrespeto el, premeditadamente, evitar dar la extremaunción a un creyente?
¿Ustedes qué opinan?

Debatiente 1

En teología, Rodrigo, la misericordia de Dios es de tal manera infinita, que un solo segundo de arrepentimiento sería suficiente para conseguir la salvación. El no creyente, (ateo o -mejor- gnóstico), puede tener en su momento final un segundo de aceptación del Ser Supremo (y no necesariamente arrepentimiento, que seguramente no lo necesita), para ser salvo.
Ese es el sentido del sacramento de la Extremaunción. No le hace daño a nadie, por más ateo que sea, y no creo que haya ninguna falta de respeto en ello; como tampoco creo que haya falta de respeto cuando unos tipos vestidos de negro y con corbata llegan a tu casa a ofrecerte papeles y biblias. Tú aceptas o no su visita, según tus creencias y necesidades.

DEBATIENTE 2
Pero quien autorizo para que le pongan o no? Si alguien no llama a un sacerdote que es el único que da ,entonces solo no lo hace , Y si no ha sido católica y le han puesto,no,pasa nada dé nada. La iglesia no se mete donde no,le llaman es muy respetuosa, insisto alguien debió llamarle. (sic).

Mi comentario:
la Iglesia JAMÁS ha sido respetuosa con las creencias ajenas. Pregunte a los indígenas de América. Y si puede, a las víctimas de las Cruzadas y de la Inquisición.

DEBATIENTE 3
Estoy de acuerdo con NN. Y yo misma siendo atea comprendo que las personas necesitamos ritos en el sentido de construcción cultural o simbólica. No siempre tiene que ver con creer o no creer en Dios. Ateos y todo celebramos Navidad y nada que sentimos que nos faltan el respeto. Y título de anécdota cuantas veces el abuelo le pedía a la abuela que le rezará a su dios para que los temblores/terremotos terminarán.
Los ateos que yo conozco, entre ellos mi abuelo son personas buenas, abiertas y que respetan y aceptan a sus seres queridos que creen en dios. Sin contar además que ser ateo es también una cosa de fe puesto que no podemos probar la no existencia de dios. (sic).


MI COMENTARIO:

Muchas tradiciones de las religiones son parte de nuestra cultura y son apreciables y hermosas. La Navidad es una de ellas, no así la Semana Santa, “celebración” morbosa y melodramática en torno a un mito poco creíble y en todo caso improbable: martirio, crucifixión y resurrección.
Por otra parte, no probar algo no es creer en ello, y no creer en algo no es fe en nada por sustracción de materia. La carga de la Prueba recae en quien afirma, no en quien niega. Es el creyente en algo, lo que sea, dios o el unicornio, quien tiene que probar su existencia. Para que haya fe, se necesitan dioses y religiones. El Ateo no los tiene. Usa la Razón.

COMENTARIO AL DEBATIENTE 1

Perdón Rodrigo por ocupar su muro. NN tiene razón, aunque, como es lógico en un creyente, apuesta a que el no creyente comparte la cobardía Pascaliana de “por si acaso”. El Ateo, no la comparte. El Ateo, repito. El gnosticismo, ese potpurrí de viejas creencias adobadas de intuiciones simples, es otra cosa muy distinta que considera la IDEA de dios o de dioses. Al Ateo la sola IDEA de dioses le es absurda e imposible desde el terreno del pensamiento, la investigación, la razón, la lógica y la ciencia: no desde la fe, que no necesita prueba alguna para las creencias. Que la condescendencia cristiana y la bondad humana de algunas personas creyentes los lleven a creer que el ateo en el fondo es un creyente esnobista o posudo que algún día se arrepentirá, preferiblemente por inducción de un creyente paciencioso, es otra cosa que agradecemos por lo benintencionada, pero no aceptamos por prejuiciosa y por soberbia.

La Teología cristiana considera que la “misericordia de Dios es tan infinita” que si alguien acepta la visita del cura en la hora final y acepta los sacramentos que se mencionan, y está en su derecho si eso quiere o cree a última hora que necesita y nadie lo puede ni debe evitar o estorbar, y tiene un segundo de contrición, “será salvo”. Con tan comprensivo argumento, hasta Atila, Kahn, Hitler o Stalin, el Destripador o el Monstruo de los mangones, si tuvieron ese segundo de gracia, se pueden haber salvado y subido al empíreo y sentarse al lado de Francisco de Asís, cerca de La Divinidad. Por otro lado, eso de la “misericordia infinita” no se ve por lado alguno, al menos para con los pobres mortales que, supuestamente, son Su Creación. Es una pena que no se manifieste en los tsunamis, terremotos, inundaciones y tragedias que ÉL MISMO PROVOCA O ACOLITA O PERMITE porque no se mueve una hoja sin Su Voluntad.

Pero la Teologia (DRAE: Ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones. II –dogmática. La que trata de Dios y y de sus atributos y perfecciones “a la luz de los principios revelados”), si llegare a ser ciencia (¡!), que no lo es porque la ciencia se cimienta en datos y hechos visibles, mensurables y comprobables, lo sería en el sentido borgiano: una rama de la Ficción. DRAE: Ciencia. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales”. Muy distinto de la teología como se puede observar. No creer: observar.

Pero, aparte de que la Teología no es una “ciencia” de aceptación obligatoria sino para el creyente, también es posible que el paciente al borde de la muerte no esté consciente o no sea dueño de su voluntad, por lo cual el ateo convencido de su pensamiento, podría ser asaltado en su indefensión y recibir contra su voluntad, esos sacramentos que no ha pedido, por “bondad y caridad cristiana” de algún deudo o amigo creyente. Pero, en todo caso, el Ateo serio bien puede tomar las precauciones del caso para evitar intromisiones no pedidas ni aceptadas en condiciones físicas y mentales normales.

Es muy apreciada por las religiones las indefensión mental o física de alguien, para intervenir sin permiso, como consta con varios ateos sin esguinces que en el lecho de muerte sufrieron el acoso religioso, incluso en estado de gravedad ocasionado por un cáncer largo y doloroso, como Carl Sagan, o mediante la presión a sus familias creyentes para "enderezarlos en el último suspiro" y lograr la salvación de su alma. Lo cual es, aparte de una intromisión irrespetuosa, un abuso semejante al que en el bautismo se comete con un infante que carece de voluntad y discernimiento propios.

Pero hablaba de Precauciones ante el entrometimiento religioso. Por ejemplo, y disculpen la referencia personal pero creo que es bueno que se conozca, mi familia y mis amigos, algunos de ellos (hijos, nietos o amigos) creyentes, conocen mi posición y saben que por ningún motivo, en caso de mi muerte, "y el día esté lejano", tienen derecho a pasar por alto mi posición al respecto y realizar ritos de ninguna índole ni antes ni durante ni después de la última exhalación, que espero no sea presenciada por nadie, asunto del que me ocuparé oportunamente.

Por cierto y como en las Redes sociales abunda la catequización y la propaganda religiosa, pido encarecidamente a quienes leen mi muro, familia, amigos o no, o desconocidos, que en ese caso, ojalá muy distante de este momento, se eximan de bendiciones, jaculatorias, responsos, rezos, encomiendas de mi “alma” al altísimo y buenos deseos para mi vida eterna. Lo consideraría, aunque no esté en materia sino en energía cósmica, una falta de respeto y una pésima muestra de amistad o de afecto. Con que me recuerden de vez en cuando, aunque sea para denigrarme, me considero satisfecho de haber estado aquí por x número de años.


Finalmente, toda intromisión religiosa sin aceptación voluntaria por parte del sujeto, Es una falta de Respeto. Todo impedimento de intervención religiosa a un creyente por sus allegados no creyentes, Es una falta de Respeto.

lunes, 30 de marzo de 2015

Ni de acá, ni de allá, ni del medio…

Escucho a menudo, más a menudo de lo que la pueril y poco meditada crítica merece, que “ya no hay división entre izquierda y derecha”; que es “una nomenclatura falsa que no explica nada” porque unos y otros son iguales y lo que buscan es aprovecharse del poder en su propio beneficio. Y otras tantas inteligentes sandeces por el estilo.
También se escucha, incluso de personas que uno sabe muy bien que son comprometidas con la justicia, con la decencia, con un posible equilibrio de fuerzas entre los de arriba y los de abajo, o sea entre explotadores y explotados porque, con seguridad, pertenecen a esta ultima categoría, aunque ese compromiso no lo exhiban mucho por una especie de asepsia política para mí incomprensible; también se escucha, repito, decir que “No soy de izquierda ni de derecha”. Algunos es posible que agreguen, “ni de centro”. Lo cual, no ser de ningún lado, los coloca en un beatífico lugar imposible de mantener porque en algún momento despotricará contra la derecha por explotadora e injusta, o contra la izquierda por revoltosa y caníbal o contra el centro por no ser ni chicha ni limonada. Y esa actitud de un par de segundos o de minutos, los ubica quieran que no…
Aristóteles clasifico al bípedo implume en una categoría de la que nadie puede escapar, si es un ser pensante y racional a quien le importen su medio y su circunstancia, como Zoon Politikon… Es decir, el ser humano es un Animal Político, aunque denigre de la política como actividad pública o como ejercicio de gobierno. Algunos dirán que el viejo Ari lo decía en el sentido de “Ser Social”, pero no es así. El animal irracional es también social. Es el ser humano en cuanto tal y en cuanto animal también, pero racional y pensante, el que, aparte de social, es un ser político, porque esa condición es la extensión hacia los demás de su educación, de su formación, de sus actitudes e incluso de sus creencias. Quien se abstraiga totalmente de la política, se abstrae de la humanidad que lo rodea. Y eso sólo lo hacen los ermitaños. Palemón el Estilita para recordar uno grato a la memoria, que sucumbió de todos modos a “la bella cortesana” que lo encandiló, bajó de su columna y se integró al mundo al lado de ella, “a la vista de la muda, a la vista de la absorta caravana”. Es decir, se asumió ser político…
Todo ello aparte de que asegurar sueltos de huesos y de lengua que “yo no me meto en política”, es ya una posición política aunque sea deleznable por indiferente o por ignorancia voluntaria de la realidad. Además, lo cual también es obvio, que pretender “no tomar partido” es una toma de partido por la intrascendencia individual o la irresponsabilidad social. Recordemos el famoso poema de o atribuido a Bertold Bretch, que todos seguramente saben de memoria.
No se puede vivir colgado del aire porque algún rato se cae al duro suelo, ni se puede eludir el tomar partido porque la vida misma lo obliga a uno a fijar posiciones, sean ofensivas o defensivas.
Hay algunas pistas para demoler tan frágiles edificios críticos. En primer lugar, los conceptos de “izquierda” y “derecha” que parecen tener origen en la ubicación de los asambleístas durante la Revolución francesa –a la derecha los conservadores y a la izquierda los reformistas–, no han dejado de significar lo que entonces significaban: conservadores y reaccionarios al cambio, frente a reformistas que persiguen el ideológico, político y real avance de la sociedad. Ni más ni menos.
Que el ejercicio práctico de la Política, en algunas ocasiones, haya juntado a los dos extremos en el campo medio de las ambiciones personales o de las conveniencias electorales y políticas, no implica que la izquierda haya dejado de caminar –o al menos de intentarlo– hacia el equilibrio económico y la justicia social, o que la derecha haya renunciado al estatismo conservador y la parálisis mental. Es un problema ético más que ideológico o político el hecho de que unos y otros cedan a la ambición de poder o de dinero. Esa es cosa propia de las derechas, que para eso están desde tiempos inmemoriales, aun antes de llamarse tales: enriquecerse, defender y aumentar esas riquezas, y para ello, controlar el poder social y político. Ese es su objetivo de vida, su proyecto vivencial. A las izquierdas las mueven otras cosas aunque a veces, como se dijo, los individuos se dejen llevar no por la ética ola ideología sino por la ambición y la codicia. Tales cosas son: la justicia social, el equilibrio económico, el respeto a las diferencias. Esas minucias improductivas e intrascendentes…
Por otra parte, el Poder efectivo ha estado siempre, incluso desde los intentos de gobernabilidad en la antigua Grecia, en manos de las altas clases dirigentes, sean filósofos, sabios y pensadores como en Atenas; aristócratas, nobles y señores feudales como en la Edad Media; comerciantes, burgueses y empresarios como en los siglos posteriores a la Revolución Francesa... E incluso, en manos de burócratas civiles militares o religiosos que se adueñan del poder y convierten las naciones en su hacienda particular, como ocurriera durante las dictaduras del Cono Sur, u ocurre con las Satrapías del Oriente Medio, o como sucedió durante los setenta años de Comunismo estalinista en la fenecida Unión Soviética, sin desconocer los logros que en ámbitos importantes como educación, ciencia, tecnología, salud y otros espacios, produjera la Revolución de Octubre.
Hoy, ese poder lo siguen ejerciendo las derechas desde sus mansiones urbanas, sus oficinas en las grandes capitales o sus propiedades rurales en donde ellos siguen siendo amos y sus trabajadores siervos; son lo que han sido: dueños de vidas y haciendas, administradores –y en algún caso paradigmático, como es el de la Reserva Federal en los EEUU, los propietarios– del sistema financiero global, que manejan las crisis a su antojo y conveniencia y luego, cuando la codicia rompe el saco y provoca el desastre, exigen a los Estados “salvar la Economía”.
Hay otros dueños o administradores del Poder también, con más mala imagen pero igualmente perniciosos: mafiosos de variopinta clase como narcotraficantes, tratantes de personas, traficantes, vendedores y fabricantes de armas, cuna eterna de gran parte de la riqueza de la humanidad; o esa otra mafia que son los grandes laboratorios de farma; o las empresas multinacionales que ya no tienen límites estatales a su ambición y pueden hacer de las leyes tributarias y laborales lo que les viene en gana; o los “capos” del sistema financiero internacional, verdadero propietario y administrador del mundo actual, al que manejan manipulando reservas y cotizaciones y cifras de las monedas o de los recursos naturales del planeta.
Por supuesto, una definición clara e inequívoca de lo que significa “izquierda” o “ser de izquierda”, ha de anidar en el concepto mismo que habita en esa idea. Es decir, que cualquiera que piense la ha de tener “en la punta de la lengua”. Tal vez lo que haga falta sea convertir la idea, el concepto filosófico, ideológico y político, en palabras que se puedan juntar en una frase comprensible y más o menos certera, que le dé valor lingüístico y semántico a la idea.
No trato ni me propongo ser original pues la frase, como dije, ha de estar en “la punta de a lengua” de muchas personas desde hace tiempos. Pero sugerí una hace pocos días ante la pregunta de algún habitante del cyberespacio: ¿Y que es izquierda? Le dije y lo ratifico aquí, en esta reflexión:
“Izquierda es ese lugar intelectual, ideológico, político y ético, en el cual el Ser Humano es más importante que la propiedad, el capital, el dinero y las mercancías”.

Nada más. Pero también, nada menos. Yo me ubico en ese lugar: Soy de izquierda.

martes, 24 de marzo de 2015

Whiplash, o las “bondades” de la exigencia

         Vi anoche una película que arrasó con los Globos de Oro y tuvo, creo, un par de mezquinas nominaciones al Oscar. Merecía al menos cuatro, una de ellas a J. K. Simmons como mejor actor de reparto. Pero no es una película Políticamente Correcta. Es, realmente, una apología, si se quiere ver así con algo de fundamentalismo spockiano –del Dr. Benjamóin Spock, el gurú de la condescendencia y la permisividad en la crianza de los niños, que generó por exageración una conducta paternal de “a los niños no se los toca sino que se los mima”– del maltrato infantil. No juzgo, solo anoto que la película está, justamente, en contravía con esa condescendencia.
Llega a decir el profesor Fletcher (j.K. Simmons), en una charla con su alumno en la mejor escuela de música de los EEUU, luego de que lo expulsan por “maltrato a los alumnos”, que las dos palabras que más mal le han hecho a la cultura moderna occidental, son: Good Job. Un dañino homenaje al simple cumplimiento del deber, cuando el ser humano puede, y debe, ir más allá de sus posibilidades. Exprimir al máximo sus aptitudes sin quedarse en la mediocridad de la manida y socorrida fase: “El que hace lo que puede, no está obligado a más”. Cinta de largada de la mediocridad que nos acosa y nos arropa con el manto del menor esfuerzo.
         Al argumento es simple, la puesta en escena parca –casi toda la cinta transcurre en una sala escolar de ensayos de una banda de música–, la actuación de los dos protagonistas memorable, sobre todo el pérfido y super exigente profesor Terence Fletcher, y la lección final humanamente válida: para obtener algo que valga la pena en la vida, hay que sacrificar mucho. Si cree que no se puede o no quiere, renuncie y dedíquese a otra cosa más fácil. Lo cual me lleva a un recuerdo personal y disculpen la intromisión de la memoria remota.
         Cursaba segundo curso y me gustaban la literatura, el idioma, la gramática, esas cosas inútiles. Culpa de mi abuela, como he contado algunas veces. Bueno, pues tenía un profesor de ortografía y castellano que se llamaba Eduardo Candamil. Son 60 años de eso, y me parece verlo. Me sacó al tablero y me dictó un texto de 5 líneas. Tablero de pizarrón con tiza y borrador de madera y paño. Escribí las 5 líneas, me hizo sentar y me espetó: en la tarde, escribes 5 mil (sí, 5.000) veces división en el tablero. Yo había escrito: DIVICIÓN.
         Salimos a las 5 y me quedé y se quedó conmigo. Estuve dos horas escribiendo y borrando, escribiendo y borrando el tablero. Creo que unas 50 veces si calculo que en el tablero cabían unas 100 “divisiones” en cada turno. Cuando terminé, estaba cubierto de tiza de la cabeza a los pies, y no podía levantar la mano derecha. Me dolió 3 días. Pero jamás volví a escribir DIVICIÓN…
         Fue, más o menos, así, como el profesor de música Terence Fletcher sacó de su alumno Nayman, lo mejor que este podía dar de sí… Como lo demostró en el concierto de postulación a la Orquesta del Lincoln Center en el Carnegie Hall de Nueva York, en el cierre del filme. ¿Es maltrato imperdonable, es tortura inconcebible, es maldad? O es, simplemente, tratar de que alguien con talento se dé cuenta de que lo tiene y no lo desperdicie por conformismo y falta de esfuerzo. Yo tengo para mí que toda persona inteligente y talentosa, niño o adulto, necesita de vez en cuando una buena patada en el culo que lo impulse hacia la meta…

Véanla y juzguen ustedes mismos. Yo no olvidaré jamás a mi maestro de castellano en segundo curso… Y con cariño.

lunes, 23 de marzo de 2015

De imposiciones varias…

Lo que pienso de las religiones, a propósito de una charla en facebook, que requiere una frase anterior del contertulio Marlon Hidalgo C:  Esos reflejos (condicionados) son innatos en los seres vivos, la protección, la supervivencia, vivir, esa partecita es la que no entienden los defensores del creacionismo, como dijo alguien el mono con tal de salvarse se agarra de cualquier bejuco, jeje


Marlon, el instinto de supervivencia, de protección de la vida propia y la del clan, son innatos en todos los seres vivos, por supuesto. Lo que no es innato, son las creencias en mitos y religiones y dioses. Eso es adquirido, son productos culturales. Es de lo innato de lo que se prenden abusivamente las religiones para obligar a sus creyentes, bajo la amenaza del infierno o el soborno de un paraíso, a que inoculen sus creencias propias, adquiridas de sus ancestros de la misma manera impositiva y coercitiva, desde la cuna, a sus hijos y hasta a los que no lo son. 
Ni la coerción ni la imposición están tipificados como delito, desgraciadamente, pero sí comportan un atentado contra los derechos humanos de los recién nacidos, que no traen genéticamente ninguna creencia porque si así fuera, no habría manera de dejar de ser musulmán o cristiano como no hay manera de dejar de ser negro, blanco, mestizo u ojiazul. Y vemos que no sólo se puede abandonar una religión o una creencia, sino que alguien puede pasarse de una a otras sin problema biológico alguno. Otros problemas tendrá, por ejemplo, que lo asesinen los de la religión abandonada, pero eso, también, es cultural. Excepto, que sepamos, Michael Jackson, nadie ha podido pasar de negro a blanco o de mulato a rubio o desteñido. Pero con “El Rey del Pop” hubo, no la intervención divina, sino la de la ciencia médica. Que tampoco pudo seguramente cambiarle los genes: sólo propiciarle una especie de vitiligo general.  
Las religiones desde el judaísmo, han adquirido tal poder económico, político e intelectual (no moral ni ético que son otra cosa, producto de la evolución también, pero indiferentes a mitos y creencias, aunque todas ellas se han adueñado de la moral y de las buenas costumbres, tan abusivamente como de la voluntad ajena), que no hay manera de que alguna organización civil les pare el carro del abuso mental e intelectual con personas que carecen de voluntad propia por ser infantes o recién nacidos. 
Las creencias, como las ideologías, deberían ser, tendrían que ser, asunto voluntario del individuo, a partir de sus conocimientos, su capacidad de raciocinio, su libre albedrío, su libertad de elección y su autonomía y respeto por su intelecto. Era tan abusiva la implantación de las doctrinas comunistas en la extinta Unión Soviética estalinista (¿realidad o leyenda negra?, no lo sé), como la implantación abusiva de las creencias religiosas por el cristianismo, el judaísmo y el islam en seres que no pueden DECIDIR POR SÍ MISMOS. Espero que algún día eso sea un delito penado por las leyes civiles.

Es un tema para profundizar.