Al fin apareció el
sesudo y profundo “Análisis” que faltaba sobre la Cumbre de Panamá, para
iluminación y conocimiento general. Eché en falta la prolija y acostumbrada
descripción de la vestimenta de los Presidentes “folclóricos”, pero ha de ser
porque la teve no se detuvo mucho en esas preciosidades. Será en la próxima.
Esta vez la erudición transitó los caminos de la Semántica, tan sabiamente
recorridos por el filósofo de la Casa Blanca… al menos mientras estuvo
presente, y eruditamente ensalzados por el sagaz e imparcial analista. Ni la
Kristeva lo hubiera hecho mejor. Todo un derroche de sabiduría biliosa por
parte del montalvito. ¡Admirable!
Aunque, viéndolo
bien y analizándolo mejor, no hubo variación alguna en tan sesudo análisis. A
cambio de describir y enumerar trapos, colores, gorgueras y perendengues de la
vestimenta de los agudamente observados, es decir la Costura, la mirada se
detuvo en adjetivos, hipérboles, y lenguaje retórico usual del demagogo latino,
en comparación, deficitaria, claro, con el “denso”, corto y relevante discurso
del Estadista gringo.
Lo usual: el
ropaje en los múltiples casos anteriores, la retórica de uno y otro en la
Cumbre actual. ¿Lo de fondo? Vale huevo para el analista. Que el denso discurso
del Estadista consistiera falaz y acomodaticiamente en negar, desconocer u
olvidar una historia que no es tal sino PRESENTE ACTUAL (perdón por la
redundancia enfatizadora), y que el florido discurso del nuestro se la haya
recordado frente a frente y cara a cara al mandatario imperial, que sigue
escribiendo en el mundo entero la misma historia abusiva y criminal de ayer, no
tiene importancia. Lo que interesa confirmar es que uno es Estadista (el
imperial) y el otro es un florido demagogo (el nuestro).
Comparto, para
variar y disculpen el descenso semántico, el superficial comentario de un
observador menos “higiénico” y jamás acogido en nuestros Medios
In-Dependientes. Nada que ver…
Adelanto dos
párrafos pertinentes del impertinente Atilio Borón:
«Era obvio que si
los países de la Unasur concurrían a Panamá la agresión a Venezuela se situaría
en el centro del debate, por más que Roberta Jacobson, la secretaria de Estado
adjunta para Asuntos Hemisféricos, hubiese declarado que 'el caso de Venezuela
no sería discutido en Panamá'».
«¿Cuál es el
“debe” de este balance? No todos los gobiernos actuaron con la misma firmeza. Acompañaron
pero en algunos casos sin demasiada convicción. No se pudo discutir sobre las
bases militares, las migraciones, la indiferencia ante la destrucción del medio
ambiente, etcétera. La obstinación de Washington de no querer oír sino lo que
le dicen sus asesores y los lamebotas intelectuales y políticos del imperio se
puso de nuevo en evidencia cuando Obama abandonó el recinto poco después de
escuchar el rotundo y fundado discurso del presidente cubano˝.
Ello, recuerdo yo,
a pesar de que la vocera del Imperio “ordenó” a los mandatarios asistentes no
mencionar el caso Venezuela para no incomodar al Patrón. Pero parece que ya no
le están haciendo mucho caso al Emperador… Para despecho de lameculos e
higiénicos…
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